En estos tiempos de constante cambio, en el que un día compras algo y al día siguiente ya no tiene valor alguno (más que el sentimental), puesto que se ha quedado obsoleto. Nos preguntamos qué pasa con la Educación, en qué lugar quedan los profesores que emplean sus métodos “anticuados”, para los tiempos que corren, claro que sí, pero a la vez eficaces cómo los que más. ¿Por qué han de cambiar ellos sus métodos de enseñanza si les funcionan, y llevan décadas empleándolos?
Yo creo que el docente debe estar formado e informado de todos aquellos recursos y métodos, que van surgiendo con el distintivo de “nuevos”, para así poder decidir, desde una perspectiva más coherente, cuáles son realmente los recursos que le hacer desempeñar su labor de una manera más eficaz.
No todas las aulas de primaria son iguales, ni todos los alumnos que las configuran aprenden de de la misma forma, ni todas las asignaturas deberían de impartirse de la misma manera, etc., en resumidas cuentas: “no todo vale para todos”.
Con todo ello, el asunto es delicado, y existen muchas posturas al respecto, podríamos estar horas en un debate interminable, en el que finalmente el que tiene la última palabra es el propio docente.
¿Y tú, qué decides?
lunes, 1 de marzo de 2010
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